No es por ser malagradecida, no quiero serlo, pero ya no soporto compartir los mismos espacios. Si el espacio fuera sin ruido quizás sería más llevadero, pero no, escucho la voz alta, los pasos pesados, que son pesados a propósito para hacerse sentir; escuchar todo el tiempo qué es lo que hizo, qué hace y qué tiene qué hacer, lo que piensan de mí que me dicen y lo que callan, pero me dicen con sus miradas y gestos.
Sé que no soy perfecta, y lejos de serlo, tampoco es que alguien lo sea, pero tengo problemas particulares que me alejan de ser una persona completamente funcional, y me pesa, me siento culpable de ser tan inútil y al mismo tiempo enojarme cuando me lo hacen ver. Me molestan las recomendaciones, al mismo tiempo que me molesta sentir que no las necesito, puede que las necesite ¿puedo hacer algo para dejar de estar tan hastiada de todo esto? Pero aquí estoy encerrada en esta casa, quejándome y sintiéndome culpable de hacerlo, porque sé que valgo tan poco que no me debería quejar, pero aun así lo hago.